No es el que la hace, sino el que la paga

No es el que la hace, sino el que la paga

Hoy domingo, 17 de Mayo de 2015, me gusta poner la fecha de cuando escribo, porque en el tiempo, en la distancia y sobre todo en el hacer, me da una perspectiva real entres mis anteriores y mis nuevas circunstancias, por la tarde, me puse a ver el segundo tiempo del encuentro de futbol entre el Atlas y el Guadalajara, ya iban 1 a 4, favor Guadalajara.

 

De repente, de la nada, un fanático, porque no es aficionado al futbol, entra a la cancha a insultar a un jugador, a un jugador de su propio equipo, del Atlas, que no estaba jugando muy bien, por el resultado que llevaba, los resultados hablan por nuestras acciones.

Inmediatamente después un grupo de unos 50 fanáticos del Atlas, la mayor parte de ellos jóvenes, de 15 a 21 años, por lo que se puede apreciar en la televisión, perdieron toda compostura, todo raciocinio, como salvajes intentaron entrar a la cancha, insultando, golpeando y lanzando objetos a la policía.

Me pregunto, muy probablemente tu también, ¿Cómo es posible que un grupo de personas tenga un comportamiento barbarie?

Para mi la respuesta es muy sencilla, “No es el que la hace, sino el que la paga”.

Toda su esperanza, una esperanza vana, esta basada en el hacer de otros, en este caso, en el hacer de su equipo favorito, que a toda costa, contra todo, porque si, tiene que ganar, sin contar, que enfrente tiene a un rival que también quiere ganar.

Tal es su dolor, su desesperación, su impotencia, el ver a su equipo favorito perder, pero sobre todo su esperanza vana desvanecer, desaparecer, al no hacerse responsable de su propio hacer, que vemos la transformación de un aficionado en un fanático.

La esperanza, para que sea una esperanza real, siempre tiene que estar basada en el hacer de uno mismo, en el hacer, hacer, hacer, sin descansar, sin desfallecer, nunca, jamás, en el hacer de otros, ello solo es una esperanza vana.

Cambia tu y tus circunstancias cambiaran.