De la rechingada a la rechingada

De la rechingada a la rechingada

Este es el corrido del caballo blanco…, canción de José Alfredo Jiménez, que a un muy buen amigo mío le gusta cantar, con un buen tequila en mano, cuando hacemos nuestras fiestas hasta ver el alba, sin embargo, hoy no voy a narrar mis alegrías, sino mis tristezas, un día que me sentí de la rechingada a la rechingada potencia.

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La razón de por que lo escribo, de que lo escribo para mi, de por que me abro de capa, abiertamente, sin dejar duda alguna de mis sentimientos en ese momento, es porque cuantifico, solidifico, aterrizo mis pensamientos, que en la mayoría de las ocasiones no son mas que puras, puras pendejadas, las cuales, si no las controlo, me vuelvo esclavo de ellas. Necesito llorar, perdonar, como lo dije algún día “Perdonar no esta difícil…..esta CABRON”, para sanar.

 

Bueno, vamos al día de los hechos, al día que me sentí de la rechingada a la rechingada potencia, el 1 de Noviembre de 2012, precisamente una semana antes había cumplido tres años de mi liberación, del día que me había sentido de la chingada, aquel que inspiro “Hoy, hace tres años…”

 

Me levante temprano, a las 5:30 AM, “Mi Minuto Heroico”, me fui a “Caminar y  Rezar El Rosario”, llegue a la casa, me bañe, me vestí de mi color favorito, azul, para sentirme alegre, con mi traje azul marino, el que era de mi papa, aquel que se había hecho en Hong Kong, en nuestro viaje al oriente hace muchos ayeres, mi camisa azul cielo y mi corbata azul, para que combinara, para verme guapo a mi mismo, desayune, me despedí de mi esposa, me chuleo, me bendijo y me fui a trabajar, llegue a la oficina como a las 7:30 AM.

 

Ya había pasado una semana que me había sentido de la chingada, me sentía bien, muy bien, al menos así lo creía. Ya casi me había desaparecido la ansiedad, ansiedad que se me manifiesta sicosomáticamente en los dos brazos, entre la muñeca y el codo siento que la piel me vibra, como si estuviera temblando, anuqué si tu la vez no hay movimiento alguno. Esto lo siento debido a que durante mi cautiverio mis muñecas estuvieron atadas por la espalda con esposas por setenta y dos infinitas horas. Ahora digo de broma, “Así de cabronas son las esposas” y me rio, algún día reiré de mis penas, que mejor que empezar a hacerlo ahora.

 

El día transcurrió como siempre, ocupado, hablando con nuestra gente, con nuestros clientes, con nuestros fabricantes, minuto tras minuto respirando, haciendo, con tantita, mínima, casi imperceptible ansiedad, provocada por el mismo trabajo, pero nada de que preocuparme.

 

Al llegar la 1:00 PM me fui a comer, comí bien, regrese a la oficina a las 2:00 PM y continúe trabajando, todo bien.

 

Como a las 3:45 PM llego mi hijo a la oficina, me dijo que ya venia por mi, para irnos a la casa, le dije que a las 4:00 PM tenia nuestro twitcam de cada jueves de “Soluciones de Tecnología”, que lo terminaba a las 4:30 PM, que después tenia muchas cosas que hacer, que nos íbamos después de las 6:00 PM, que se pusiera a estudiar mientras me esperaba.

 

El twitcam lo empezamos a las 4:00 PM, lo habíamos programado, mi Gerente de Mercadotecnia y yo, con mucha anticipación, unas cuatro semanas previas con el titulo “¿Cuales son las opciones de seguridad para personal y empresas?”, inocentes nosotros.

 

Empecé bien, muy bien, como si nada hubiera pasado, paradójico, como si jamás hubiera sido victima de la inseguridad, tu lo puedes constatar, viéndolo en  twitcam, sin embargo, conforme iba transcurriendo la charla me di cuenta de dos cosas, la primera, que utilizaba adjetivos calificativo muy suaves para los delincuentes y la segunda, todo lo que no había hecho para salvaguardar mi integridad personal.

 

Termine el twitcam en control de mi mismo, pero, sin darme cuenta, a los segundos de que termine, empecé a temblar, literalmente, no solo se sentía, sino se veía, todo mi cuerpo, desde la cabeza hasta los pies, empezó a titiritar, conforme pasaban los minutos incrementaba mi estremecimiento, a los cinco minutos le dije a mi hijo llévame a la casa, vámonos a la casa, me siento muy mal. El, sin creerme, me miro a los ojos y me pregunto, ¿En serio?, solo 45 minutos antes le había dicho que nos íbamos hasta después de las 6:00 PM. No espero mi respuesta, ¿Como me vería?, me llevo al carro, me abrió la puerta, me senté y emprendimos el camino a casa.

 

Tan pronto me senté en el carro, el vibrar de mi cuerpo se incremento a 10º en la escala de Richter, no era un temblor, era un terremoto, ondulatorio y trepidatorio, temblé constantemente como una castañuela, mas bien como un chinga madral de castañuelas, durante todo el camino a casa, treinta minutos interminables. 

 

En el camino a casa, pensaba, me decía a mi mismo: “Razona, estas bien, no hay nada que temer, estas vivo, tu vida no esta en peligro, no hay nada que amenace tu integridad personal, contrólate”, sin embargo, contra mi voluntad, la carrera había empezado ya hace mucho, cuando los ratones andan sueltos, chinge su madre el gato que los alcance, no había nada que pudiera hacer, solo aguantar, como los verdaderos machos, a palo dado ni Dios Padre lo quita, se había detonado en mi una crisis nerviosa, manifestada en el terremoto de mi cuerpo, debido a que la conversación durante el twitcam había disparado la vivencia de mi secuestro.

 

Mi hijo, quien iba manejando, solo me veía, no me decía nada, me palmeaba con su mano derecha mi pierna izquierda, íbamos en completo silencio, yo en mi desesperación de controlarme le pedí que pusiera a todo volumen el CD de Foo Fighters, la canción que me gusta, The Best Of You, pero nada, seguía siendo un terremoto. Fue en ese momento que pensé en el nombre de mi nuevo articulo “Güerejo, Dime…..Como le hago?” 

 

Por fin llegamos a casa, como a las 5:15 PM, yo…..continuaba igual, abrí la puerta, ahí estaba mi esposa, solo le dije, no me preguntes nada, me siento muy mal, voy a acostarme, por favor dame un masaje con uno de tus ungüentos. Mi hijo solo le dijo, mi papa viene muy mal.

 

Me fui a acostar, a los minutos mi esposa me dio una friega con sus ungüentos, me los froto por todo el cuerpo, me dolía todo, la cabeza, el pecho, las extremidades, las articulaciones, no cesaba el titiritero.

 

Le pedí que me diera un te de lo que fuera bien caliente y que llamara a mi doctora. Me tome el te, continúe acostado, tratando de dormir, de relajarme, de tranquilizarme, pero nada, continuaba igual.

 

Como a las 6:30 PM hable con mi doctora, le conté lo que había pasado, como me sentía, me dijo que probablemente era una infección, que me tomara la temperatura, no se porque pero ello me tranquilizo un poquito, que ya era una gran ganancia.

 

Me tome la temperatura, tenia 38º C, tenia temperatura, le pedí de nuevo a mi esposa un te laxante, por si era una infección del estomago y me dormí.

 

Me dormí, sudaba en frio, poco a poco la temblorina fue cediendo, cuando me levante, como a las dos horas, ya me sentía mucho mejor, cansado, muy cansado, exhausto, pero ya no temblaba, me tome un regaderazo con agua bien caliente, me relaje, me fui a dormir de nuevo, había pasado el día que me sentí de la rechingada a la rechingada potencia.

 

Lo que he aprendido es que en el andar de la vida, sobre todo en el hacer, hacer, hacer, sin descansar, sin desfallecer, descubriré lo profundo del golpe que recibe…..

 

¿Y que acaso la vida no es sino hacer?